La ornitología


La ornitología, del griego hornitos, pájaro, y logos, ciencia, es la ciencia que estudia todos los aspectos de la biología de las aves, y constituye un campo científico de gran actividad a escala mundial, pues suman ya varios cientos los especialistas en el área. Sin embargo, es una ciencia que también se ha visto favorecida por la participación seria de aficionados, ya sea como observadores de aves en el campo, o por su contribución en el conocimiento de la biología de las especies y su conservación.


Las aves han estado en contacto con el hombre de muy variadas formas; de hecho, se cuentan entre los pocos animales verdaderamente silvestres que comparten nuestras actividades cotidianas. En la historia de los pueblos siempre han estado presentes como símbolos mágicos o religiosos, forman parte de la mitología. Entre sus principales características y por lo que resultan tan atractivas, están sus coloridos plumajes, sus llamativos cantos y su capacidad de volar. Sin embargo, la importancia de las aves en la estructura de los ecosistemas, la diversidad de sus formas, su interesante conducta, el misterio de su migración y, sobre todo, la facilidad con que son observadas, las han hecho un grupo clave en el desarrollo de las ciencias biológicas.


Por otro lado, la presencia de las especies de aves está estrechamente relacionada con la condición de los hábitats, pues muchas son sensibles a los cambios mínimos, por lo que se les considera como buenos indicadores de perturbación. Además, la cacería, la tala de los bosques, los efectos de los contaminantes y la falta de conciencia del hombre al introducir fauna exótica nociva en las islas, ha llevado a muchas especies de aves a extinguirse o estar al borde de la desaparición. Diversas instituciones en todo el mundo están haciendo grandes esfuerzos para conservar a las aves y sus hábitats, con el objeto de preservar la riqueza natural de la Tierra, que es producto de centenares de millones de años de evolución.


De las casi diez mil especies de aves que hay en el mundo, alrededor de 11% habitan en México, esto es aproximadamente 1 060 especies que son más de las que existen en Estados Unidos y Canadá en conjunto, lo que coloca a México en el décimo segundo lugar de acuerdo a su riqueza avifaunística; además, alrededor de cien de ellas se encuentran solamente en México, es decir, son endémicas.



El estudio de las aves en México

La historia del estudio de las aves en el México precortesiano está estrechamente ligada a la historia y a la mitología de los diferentes pueblos indígenas. Basta recordar la gran importancia de figuras mitológicas relacionadas con las aves, como Quetzalcóatl o Kukulkán para los mayas, la serpiente emplumada. La mexicana Lourdes Navarijo ha estudiado el papel que las aves han tenido en la cultura de los pueblos indígenas antiguos y actuales, y describe que para los mexicas, el mundo estaba dividido en cuatro secciones, cada una de las cuales estaba representada por un ave: el águila, el quetzal, el colibrí y la guacamaya.


Con respecto a las aves, las leyendas y tradiciones de los aztecas que forman parte de la cultura actual de nuestro país, fueron tratadas por Rafael Martín del Campo a través de múltiples estudios de los murales, los códices y los escritos de la época de la Conquista. Desde el nombre del lugar de origen de los aztecas, Aztlán o "lugar de las garzas blancas", que se piensa se refiere a Mexcaltitlán, Nayarit. Se tuvo relación directa con las aves en el momento en que los aztecas decidieron migrar de su lugar de origen a una nueva tierra, guiados por un ave que les decía tihuí-tihuí , "vamos ya". Otro hecho se refiere a que la presencia de un águila posada en una nopalera que crecía sobre las rocas fue la señal que indicó a los peregrinos que habían llegado a su destino; este hecho se encuentra plasmado en el escudo nacional mexicano.


Los pueblos indígenas poseían un conocimiento avanzado de su fauna y su utilidad, y las aves acuáticas, como patos y garzas, fueron cazadas frecuentemente para alimento o utilizadas como tributo de otros pueblos dominados. Las plumas de ciertas aves como el quetzal, la espátula y las chuparrosas fueron utilizadas, entre otras, para elaborar los penachos y las capas de los emperadores y las personalidades militares y religiosas de

los aztecas. La importancia de las aves en la cultura se refleja también en una gran cantidad de topónimos, o sea nombres de lugares, que se refieren a las aves. Se pueden citar como ejemplos muy famosos Tzintzuntzan, “lugar de colibríes”, en Michoacán; Cozumel, “lugar de golondrinas”, en Quintana Roo; y Sola, “en donde abundan las codornices”, en Oaxaca.


Después de la conquista de México, los españoles se enfrentaron a un mundo que contenía flora y fauna desconocidas. En las crónicas elaboradas por los estudiosos españoles, principalmente religiosos como Bernardino de Sahagún, Juan de Torquemada, Gonzalo Fernández de Oviedo y Tomás López Medel, se observa una enorme sorpresa ante la variedad de aves que poblaban las nuevas tierras. De las obras producidas durante el siglo xvi, destaca la elaborada por Francisco Hernández, protomédico del rey de España, ilustre personaje que tuvo la comisión real de llevar a cabo investigaciones sobre los recursos naturales y la medicina en las nuevas tierras durante los años 1571 a 1576 y escribió innumerables notas. La mayor parte de esta obra se perdió durante un incendio en los archivos de El Escorial en 1641, y unas pocas de sus notas zoológicas fueron rescatadas y publicadas varios siglos más tarde por la Universidad Nacional Autónoma de México.


Durante los siglos xvii y xviii, continuaron los trabajos de descripción de las aves nacionales. Fueron los jesuitas los principales estudiosos de las ciencias naturales, como Miguel Venegas quien realizó en 1757 una exploración intensiva en Baja California, que publicó en un libro intitulado Noticias de la California; Miguel del Barco, en 1773, efectuó una expedición a Baja California, recopiló también información acerca de la flora y la fauna de la zona, corrigió el trabajo previo de Miguel Venegas e hizo una descripción importante de la avifauna de la península. Otros naturalistas que escribieron trabajos acerca de las aves de México en esta época, fueron Francisco Javier Clavijero, José Antonio Alzate y Joaquín Velázquez de León. Especialmente en las descripciones de aves que hace Clavijero en su Historia antigua de México, se subraya su importancia cinegética, alimenticia o de ornato.


La riqueza natural de la Nueva España era tal que durante años posteriores los gobernantes españoles mantuvieron gran interés en la exploración de las nuevas tierras. En especial destacan la Real Expedición Botánica a México, realizada de 1787 a 1803, comandada por Martín Sessé y José Mariano Mociño (1757-1820); y la gran expedición al Nuevo Mundo encabezada por Alejandro Malaspina y el naturalista Antonio Pineda de 1789 a 1794. De ambas expediciones se obtuvieron gran cantidad de ejemplares, ilustraciones y nuevos datos sobre las aves de México, que fueron enviadas a España para su estudio. Recientemente fueron redescubiertos los manuscritos ornitológicos de Mariano Mociño, producto de la Real Expedición y que constituyen la primera contribución científica de un ornitólogo mexicano a la ciencia. Desafortunadamente quedaron sin publicar, pero sitúan a este estudioso como la personalidad más brillante de la época en la ornitología nacional.


Durante la primera mitad del siglo xix, la inestabilidad política del país en gran medida detuvo las investigaciones científicas. A pesar de ello, varios naturalistas europeos visitaron México para realizar investigaciones sobre animales y plantas. En especial son importantes la Mission Scientifique au Mexique, durante la intervención francesa y la del alemán Alexander von Humboldt. Es hasta 1868 que se retoma un interés científico nacional por las ciencias naturales, y se forman la Sociedad Mexicana de Historia Natural y otras sociedades científicas como la Comisión Geográfico Exploradora, la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, y otras. En aquella participan como miembros las personalidades más destacadas de las ciencias en México. Se funda también la revista La Naturaleza, órgano de difusión de la Sociedad y reservorio de la mayor parte de los trabajos producidos por mexicanos y extranjeros residentes en México durante el final del siglo XIX.


Destacan para la ornitología las contribuciones de Rafael Montes de Oca, quien en 1874 publicó una serie de trabajos referentes a los colibríes o chupamirtos de México, ilustrados con las láminas que dibujó con el asesoramiento del pintor José María Velasco. Alzate y Ramírez publicó entre los años de 1883 y 1884 algunos trabajos sobre la migración de las golondrinas y sobre los colibríes. Mientras que Pablo de la Llave contribuyó al conocimiento ornitológico mundial en 1871 al elaborar la descripción del quetzal, Pharomachrus moccino. Es el científico francés Alfredo Dugès, avecindado en la ciudad de Guanajuato, quien dio gran impulso a la investigación zoológica en México. Dedicó gran parte de su vida al estudio de la herpetofauna mexicana y a formar una colección que, actualmente, con su nombre, se halla en la Universidad de Guanajuato. Sus contribuciones a la ornitología mexicana se encuentran en varios trabajos acerca de la biología de algunas especies de aves, sobre la migración de las golondrinas y sobre técnicas de recolección de aves, escritos entre los años de 1885 y 1901.


Durante esta época funcionó la Comisión Geográfico Exploradora de México, instituida por Porfirio Díaz y que laboró de 1879 a 1884, que tenía como fin principal el reconocimiento del territorio nacional y sus recursos. El naturalista Fernando Ferrari Pérez participó en la exploración recolectando especímenes de vertebrados, que sirvieron de base para la descripción de varias especies nuevas de aves hechas por científicos en Inglaterra y en Estados Unidos.


La ornitología mexicana del siglo xx, especialmente de sus primeros treinta años, fue dominada por los trabajos de recolectores e investigadores extranjeros. A finales del siglo xix los investigadores británicos Osbert Salvin y F. Ducane Godman llevaron a cabo una exploración de la fauna y flora de México y América Central. De estas expediciones y de la compra de colecciones científicas propiedad de particulares, surgieron los cuatro volúmenes de la Biología Centrali-Americana (1879-1904), referencia central de la zoología mexicana. Hubo otra expedición, entre los años 1892-1906 a cargo de los estadounidenses Edward Nelson y Edward Goldman, llamada Biological Survey, quienes recorrieron gran parte del país recolectando animales y plantas, estudiando sus hábitats y su distribución, formando así las importantes colecciones del Instituto Smithsonian de Estados Unidos.

Otros científicos escribieron obras importantes durante la primera mitad del siglo xx, que aún son consultadas por contener información valiosa acerca de las aves mexicanas, tales son la de Robert Ridgway y Herbert Friedmann (1901-1950) sobre las aves de norte y Mesoamérica, así como trabajos varios de Alexander Wetmore, Ludlow Griscom, A. J. van Rossem, Robert Storer, Peter Grant, Pierce Brodkorb, Robert T. Moore, Frank A. Pitelka, Richard Banks, John Aldrich y, destacados por su labor en el conocimiento de las aves mexicanas, Allan R. Phillips y Robert W. Dickerman. También se han escrito obras de divulgación más generales, dirigidas principalmente a los aficionados observadores de aves, como las guías de campo de Emmet Blake, Irby Davis, Ernest Edwards y Roger Tory Peterson. Como resultado de las frecuentes investigaciones de los extranjeros en México, y de la actividad de recolectores profesionales como Willmot W. Brown, Mario del Toro Avilés y Chester C. Lamb, se formaron grandes colecciones de aves mexicanas, que en su mayor proporción se encuentran depositadas en museos extranjeros, lo que por un tiempo significó el retraso en el desarrollo de muchos campos de la ornitología mexicana. Asimismo, la literatura ornitológica referente a México se concentró en su gran mayoría en revistas y libros extranjeros, muchas veces de difícil acceso.


Los ornitólogos mexicanos destacados, de los primeros sesenta años del siglo XX fueron muy pocos. Alfonso L. Herrera (1868-1942), es la figura dominante de la biología

en México durante los últimos años del siglo xix y la primera y segunda décadas del siglo xx. Dedicó varios trabajos al estudio de la biología y la conservación de las aves mexicanas, su obra más importante es la Ornitología Mexicana, aparecida entre los años de 1898 y 1914. Rafael Martín del Campo (1910-1987), del Instituto de Biología de la unam, dedicó su vida al estudio de los vertebrados mexicanos, principalmente reptiles, anfibios y aves. Entre sus contribuciones más importantes está el rescate del conocimiento indígena de la fauna, como en su Aves en la historia antigua de México y contribuyó al conocimiento de ornitofaunas regionales como la de los estados de Guerrero, Hidalgo y Nuevo León. La contribución de Miguel Álvarez del Toro (1917-1996) a la zoología mexicana demuestra el interés de un individuo por el conocimiento y la conservación de los recursos del país. Enfocado al estado de Chiapas, publicó una gran cantidad de trabajos en revistas nacionales e internacionales, acerca de la biología y la distribución de las aves chiapanecas; una de sus obras más notables es la monografía Las aves de Chiapas. Enrique Beltrán (1903-1994), destacado biólogo mexicano y presidente del Instituto Mexicano de Recursos Naturales Renovables (Imernar), realizó algunos trabajos acerca de los parásitos de las aves silvestres en México, además de que por varios años fue el presidente de la Sección Mexicana del Consejo Internacional para la Preservación de las Aves Silvestres (cipa). Destaca también el trabajo de Allan R. Phillips (1914-1996), investigador estadounidense que radicó en México, realizó numerosos estudios de aves mexicanas durante años de intensa labor en todo el país, y formó una colección de aves mexicanas.


A finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, se notó un interés creciente por los estudios ornitológicos en México que continúa a la fecha. Este ha sido desencadenado en parte gracias a los resultados de la educación ambiental y el interés en la conservación de los recursos naturales, que se refleja en un aumento significativo de los estudiantes de biología en las universidades del país.



La ornitología en la actualidad


Dada la amplitud del campo de la ornitología, que abarca el estudio de todos los aspectos de la biología de las aves, no es de sorprender la variedad de temas tratados por los estudiosos tanto en México como en el extranjero. En el país, cada vez son más los grupos de trabajo enfocados al estudio de las aves en diferentes áreas, que además responden a las principales tendencias científicas de la disciplina que se desarrollan en el mundo. Estos grupos de trabajo están concentrados principalmente en las universidades públicas, especialmente la unam y la uam, así como en varias universidades estatales en Nuevo León, Jalisco, Michoacán, Morelos, Hidalgo, Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Yucatán, Chiapas y Campeche, por mencionar algunas; y en privadas, la Universidad de las Américas, y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (itesm); centros de investigación, por ejemplo el Cisese, y el Instituto de Ecología A. C.; y diversas asociaciones no gubernamentales con intereses variados en el estudio y la conservación de aves mexicanas, de las cuales son notables Pronatura, Cipamex y la Sociedad Mexicana de Ornitología.


Un enfoque básico es el referente a los estudios faunísticos en diferentes zonas y estados, con el objeto de construir listados de las especies presentes en una región y complementar el inventario nacional de la avifauna, que está en proceso de creación. Paralelamente a esta actividad se forman colecciones científicas y bases de datos de referencia para el desarrollo de otros estudios relacionados con la distribución, la ecología y la conservación. Esta información tiene un impacto directo en el estudio de la biogeografía, que se encarga del estudio de la distribución geográfica de los organismos sobre la Tierra y sus causas.


En la actualidad el estudio de la distribución geográfica de las aves abarca temáticas tan diversas como la generación de áreas de distribución de las especies, el entendimiento de los factores bióticos y abióticos que la afectan, y el papel de los procesos evolutivos en los patrones de distribución de los seres vivos. Gracias a estos datos sabemos que México tiene cerca de 1100 especies de aves, el 10% de ellas restringidas al país o “endémicas”, y que las regiones más ricas en especies se encuentran asociadas a los trópicos húmedos de la vertiente del Golfo de México y las zonas montañosas; mientras que, por el contrario, donde hay más especies endémicas es en las zonas montanas y las zonas áridas.


La sistemática, que es la disciplina biológica encargada de la descripción y la clasificación de la diversidad biológica y de encontrar las relaciones que existen entre

los diferentes taxones desde un punto de vista evolutivo, es un área estudiada recientemente en México y ya se analizan características morfológicas y genéticas para encontrar el parentesco entre poblaciones y reconocer las especies que conforman la avifauna nacional.


La ecología, ciencia encargada del estudio de las relaciones de los organismos con su entorno, participa en el estudio de la diversidad de aves mexicanas desde diversos puntos de vista y en diferentes niveles, como el estudio de caracteres morfológicos asociados a la alimentación y el desplazamiento, hasta los análisis desde el punto de vista macroecológico que pretenden entender las causas ecológicas de las asociaciones de especies en regiones amplias. La ecología ha dado al estudio de las aves y a la biología en general, algunos de sus fundamentos más importantes, como los conceptos de riqueza (número de especies de una región dada), y diversidad de especies (proporciones de individuos de diferentes especies en un sitio dado). Otros grupos han enfocado sus estudios al estudio de diversos aspectos de la ecología de la avifauna, como el análisis de las relaciones planta-ave y el papel de éstas como dispersoras de semillas o polinizadoras. También se enfocan algunos trabajos al estudio de la alimentación y la estructura de las comunidades aviarias en sitios específicos y en ambientes variados, principalmente en zonas tropicales y asociados a la influencia de las actividades humanas en los sistemas naturales. Parte de estos análisis involucran el papel de la conducta en la ecología y la evolución de los organismos.


Muchos esfuerzos, en los que participan instituciones e individuos tanto mexicanos como estadounidenses y canadienses, son dedicados al estudio de las especies migratorias y los hábitats que ocupan en México durante el invierno. Varias de estas especies que anidan en América del Norte, tanto terrestres como acuáticas, pasan largas temporadas en México durante su etapa no reproductiva, y el país es un importante sitio para gran porcentaje de las especies migratorias del continente. Un ejemplo es el llamado río de Rapaces, que es el área cercana al istmo de Tehuantepec, por donde cada año en otoño, cruzan millones de aves de presa en su tránsito hacia América del Sur.


La mayor parte de esos estudios confluyen en un aspecto vital en estos días en México: la conservación de las aves en general, y de las especies endémicas amenazadas o en peligro de extinción, así como de los hábitats en los que se encuentran. Existen en el país cerca de cien especies consideradas amenazadas en diferentes grados, de acuerdo a la legislación que determina las especies que se encuentran en peligro de extinción, las amenazadas, las raras y las sujetas a protección especial, y que además establece las especificaciones para su protección. Algunas de estas especies como el quetzal, Pharomachrus mocinno, y el águila arpía, Harpia harpyja, son bien conocidas, aunque hay otras igualmente importantes que habitan selvas, desiertos, islas y montañas, que necesitan de urgente protección. Para protegerlas, las autoridades, los científicos y el público en general deben colaborar, tanto para permitir su existencia en áreas naturales protegidas, decretadas y administradas correctamente, como al ajustarse a la reglamentación vigente sobre su uso y aprovechamiento como alimento, ornato y fauna cinegética.


Resultado de lo anterior, se han escrito entre los años 1825 y 2007, más de 5 500 trabajos referentes a las aves de México, entre libros, monografías, artículos en revistas científicas y de divulgación, lo que lo convierte en uno de los países latinoamericanos más estudiados en cuanto a su avifauna. La mayoría de los trabajos aparecieron en revistas internacionales de alta circulación, como Condor, Auk, Wilson Bulletin, ahora Wilson Journal of Ornithology, Southwestern Naturalist y Cotinga, entre otras. Entre las revistas mexicanas en las que se encuentran trabajos ornitológicos destacan La Naturaleza, la Revista de la Sociedad Mexicana de Historia Natural, los Anales del Instituto de Biología de la unam, ahora Revista Mexicana de Biodiversidad, el Centzontle, revista de la Sociedad Mexicana de Ornitología, el Acta Zoológica Mexicana, las publicaciones especiales del extinto inireb y, recientemente, Huitzil, así como publicaciones especiales de varias instituciones. Además, en fechas recientes han aparecido guías de campo, libros y diversas obras monográficas regionales que sintetizan el conocimiento y promueven el desarrollo de actividades de conocimiento, investigación, recreación y difusión de la ornitología nacional. Es notable también, que la proporción de autores mexicanos en las publicaciones internacionales se incrementó notablemente en los últimos años, lo que habla de la calidad de los trabajos y de los profesionistas mexicanos a nivel internacional.



Las colecciones ornitológicas

Las colecciones científicas sirven de base para el desarrollo de gran cantidad de investigaciones sobre todos los aspectos de la biología de las aves. En ellas se encuentran depositados los ejemplares preparados, producto del trabajo de muchos investigadores, como nidos, huevos, tejidos, parásitos, fotografías y grabaciones de cantos, además de la bibliografía especializada. Es en los museos, los lugares en donde se alojan las colecciones, en donde se origina la mayor parte del conocimiento básico en ornitología. Las colecciones ornitológicas en México han tenido un gran desarrollo en los últimos diez años, se ha incrementado su número y su representación geográfica de manera importante. Además de los ejemplares, algunas colecciones cuentan ya con gran parte de la bibliografía sobre las aves mexicanas, lo que las convierte en invaluables centros de información para los investigadores, los estudiantes y el público en general. Las principales colecciones de aves en México son las del Instituto de Biología y del Museo de Zoología Alfonso L. Herrera de la Facultad de Ciencias, ambas de la unam; otras colecciones importantes se alojan en las Universidades Autónoma de Nuevo León, Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y Autónoma de Morelos; además de las del Instituto de Historia Natural de Chiapas, el Instituto Politécnico Nacional y el Ecosur en Chetumal. Muchas de éstas tienen valiosas colecciones regionales y algunas tienen representación geográfica nacional. Sin embargo, las principales colecciones de aves mexicanas, que incluyen casi todos los ejemplares tipo, se encuentran en el extranjero, como por ejemplo en los museos de historia natural en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, además de diversas universidades extranjeras. Se han hecho esfuerzos para, a través de internet, tener esos datos disponibles para todos los usuarios.



Conclusión

En el futuro el desarrollo de la ornitología mexicana es prometedor, debido al creciente número de grupos de trabajo y al interés general por la protección y estudio de la avifauna. Aunado a esto, varios estudiantes mexicanos realizan estudios de especialización y posgrado en México y en el extranjero, y se integrarán al cuerpo de investigadores en fauna silvestre del país. De este modo, la ornitología en México seguirá llevando un ritmo de avance constante y actualizado.


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QUIMICAQUIMICA_HOME.htmlshapeimage_8_link_0
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Presentación particular

Botánica
    Algas
    Pteridofitas
    Gimnospermas
    Angiospermas
    Micorrizas
    Hongos

Zoología
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    Artrópodos
    Insectos
    Peces de agua dulce
    Peces marinos
    Anfibios y reptiles
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    Mamíferos marinos

Ecología
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Biología molecular
Genómica
BiotecnologíaBIOLOGIA_HOME.htmlBOTANICA.htmlALGAS.htmlPTERIDOFITAS.htmlGIMNOSPERMAS.htmlANGIOSPERMAS.htmlMICORRIZAS.htmlHONGOS.htmlZOOLOGIA.htmlGUSANOS.htmlARTROPODOS.htmlINSECTOS.htmlPECES_DE_AGUA_DULCE.htmlANFIBIOS_Y_REPTILES.htmlANFIBIOS_Y_REPTILES.htmlMAMIFEROS_TERRESTRES.htmlMAMIFEROS_MARINOS.htmlECOLOGIA.htmlBIOLOGIA_EXPERIMENTAL.htmlBIOLOGIA_MOLECULAR.htmlGENOMICA.htmlBIOTECNOLOGIA.htmlshapeimage_30_link_0shapeimage_30_link_1shapeimage_30_link_2shapeimage_30_link_3shapeimage_30_link_4shapeimage_30_link_5shapeimage_30_link_6shapeimage_30_link_7shapeimage_30_link_8shapeimage_30_link_9shapeimage_30_link_10shapeimage_30_link_11shapeimage_30_link_12shapeimage_30_link_13shapeimage_30_link_14shapeimage_30_link_15shapeimage_30_link_16shapeimage_30_link_17shapeimage_30_link_18shapeimage_30_link_19shapeimage_30_link_20shapeimage_30_link_21

13 de octubre de 2009

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