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La Ictiología de Agua Dulce en México



Escribir sobre historia es una gran responsabilidad y un honor. Dependiendo de la información disponible, inadvertidamente se pueden omitir personalidades o hechos importantes, o no limitar adecuadamente el final de la cobertura, para no incurrir en falta de respeto al tratar los tiempos modernos y dejar fuera personas, áreas o circunstancias. Por lo pronto esta historia abarca las personalidades que describieron taxa, o extensos trabajos faunísticos, y se excluyó a la piscicultura y las pesquerías, la genética y la fisiología, en espera que tengan sus propios historiadores, ya que, en su mayoría, no se consideran a sí mismos como ictiólogos, en lo que respeto su opinión.


Primero se verán las características principales del grupo de los peces, para delimitar la esfera de referencia del tema. Los peces son organismos vertebrados, acuáticos, de respiración generalmente branquial, provistos de esqueletos cartilaginosos u óseos; lo mas notable son sus aletas, de esqueletos con mas de 5 series bifurcadas, largas, formadas por huesecillos biseriales, y cuya aleta caudal es vertical cuando está presente. Por sus adaptaciones, su hábitat generalmente es bastante bien definido, donde unas especies son estrictamente de agua dulce, otras son tolerantes de salinidad menor que la del mar, y otras son exclusivamente marinos.


Se conocen especies sumamente sedentarias, que no se mueven en su vida más que unos pocos metros, y cuyo movimiento diario es de centímetros. Otras especies son notablemente migratorias, donde unas hacen recorridos desde los ríos donde nacen y van al mar, donde crecen, para luego regresar a reproducirse en los mismos ríos que les vieron nacer. Otros, por lo contrario, nacen en el mar y crecen en los ríos, y retornan al mar durante la reproducción. Otros más son un tanto indiferentes a la salinidad y se mueven en ambos ámbitos, dulceacuícola o marino, sin más propósito aparente que alimentarse, y algunos rara vez se aventuran mas allá del medio marino. En aguas dulces, se conocen algunos peces que realizan pequeñas migraciones, generalmente en busca de áreas adecuadas para ovipositar, pero no son tan espectaculares como las que presentan los salmones norteños. Solamente la cada vez mas escasa anguila americana todavía mantiene su asombrosa migración hasta el Mar de los Sargazos. Los peces dulceacuícolas mexicanos no parecen presentar migraciones notables.


La ictiología, o ciencia de los peces, puede examinarse desde varios ámbitos, la marina y la de los peces dulceacuícolas mexicanos, y se iniciaría necesariamente cuando se presenten las primeras descripciones reconocibles de sus especies, ya que cualquier dato biológico o ecológico empírico no podría asignarse a una especie sin una descripción, o por lo menos una ilustración identificable. Por lo tanto, habrá que referirse a las diversas épocas históricas y los datos relevantes sucedidos en ellas.


La ictiología es una disciplina de fuerte desarrollo en la actualidad, tanto a nivel global como en México. Sin embargo, históricamente no se tiene un desarrollo secular. Se sabe que el conocimiento de la naturaleza era muy avanzado en el México prehispánico, según lo poco que se ha recopilado en los códices, pero los peces casi no se mencionan. Existen datos que sobre el hecho de que a Moctezuma le llevaban pescado fresco desde Veracruz o comía peces de los lagos cercanos, lo que indica un conocimiento práctico de ellos y de su uso como alimento (Álvarez del Villar, 1960).



Exploración: expediciones y colectores

Las expediciones y colectas reseñadas a continuación son las principales y las más conocidas, frecuentemente las más notables. Con esto también se hará notar que en el pasado unos eran los colectores y otros los investigadores, lo cual dio a los taxónomos la mala fama de ser entes de gabinete.


Dentro de las actividades de los conquistadores, se dieron algunas exploraciones notables, como la del español Francisco Hernández, alrededor de 1570 (Cuvier, 1828), enviada por el rey Felipe II de España, médico personal del rey que recorrió México de 1571 a 1578. Luego estuvo la del español Martín de Sessé y Lacasta, el mexicano José Mariano Mociño, y José Longinos Martínez, acompañados por varios científicos más, entre los cuales se debe mencionar al jesuita español José de Acosta (Álvarez del Villar, 1973), a Juan del Castillo, el botánico Vicente de la Cerda y el famoso pintor Atanasio Echeverría durante 1785-1803 (Gómez Vázquez, 1997), llamada la Real Expedición Botánica de la Nueva España, comisionada por el Rey Carlos III (1787-1803), cuyos resultados zoológicos han permanecido esencialmente sin publicar (Mociño, 1970). Las exploraciones mencionadas fueron dirigidas mas a la botánica que a la zoología, con poco énfasis en peces pero que incluye una serie de pinturas que solo pudieron provenir de México (Miller et al., 2006).


Los colectores iniciales de peces fueron Ferdinand Deppe (1794-1860), para el Zoologische Museum Berlin, y A. Sallé, para el Musée dHistoire Naturelle, París, quienes colectaron en México e istmo de Tehuantepec, que hoy se sabe se realizaron en Oaxaca, en1850 y años posteriores. Entre las expediciónes al noreste está la del francés Jean Louis Berlandier (quien falleció ahogado en el Río San Fernando, Tamauilipas, en 1851) y el mexicano Rafael Chovell (1826-1834).


En el siglo xix se realizaron las siguientes expediciones intensivas, entre las cuales la más notable fue la de la US Mexico Boundary Commission, que recorrió los estados fronterizos según los nuevos limites respectivos, sobre todo en la cuenca del Río Bravo, con diferentes naturalistas que visitaron varias localidades, como el Tte. D. N. Couch (China, Rancho Acapulco, Cadereyta, río San Juan ca. Monterrey, Huajuco, Nuevo León; Buena Vista, Coahuila; Matamoros, Tamaulipas), Capt. Van Vliet (Brownsville, Texas), Mayor William Rich (Cd. México) John Potts (río Chihuahua, Chihuahua; valle de México), John H. Clark (Fort Brown, delta Río Bravo en la frontera, Tamaulipas/Texas; río Mimbres y río San Pedro, Chihuahua; río Santa Cruz, río Sonoita, y Babocomori, Sonora), y C. B. R. Kennerly (San Bernardino, Sonora; río Janos, río Mimbres, Chihuahua), algunos como médicos/naturalistas del ejército estadounidense y otros asignados a los grupos exploradores.


Un francés se tituló de médico y poco después emigro y se convirtió en residente en Guanajuato, México, Alfredo Dugés, y realizo numerosas colectas en la Mesa Central a partir de 1852, incluyendo algunos peces de localidades imprecisas. Algunos de sus ejemplares fueron enviados al Smithsonian Institute (EUA), y otros a Europa. Una gran expedición se realizo a Centro América (incluyó México) por los ingleses D. Goldman y O. Salvin, acompañados por el Capt. J. M. Dow entre 1859 y 1865. Algunos de los ejemplares de esta expedición procedieron del río Usumacinta. Varios otros europeos integran el siguiente subgrupo: el francés A. Boucard recorrió localidades en México tropical como Morelos (Cuernavaca) Puebla, Veracruz (Córdoba), Yucatán, en 1868. El químico y antropólogo francés Leon Diguet aprovechó una visita de su especialidad en Baja California para explorar y obtener algunos peces. El escocés C. Patrick Geddes estuvo en Veracruz, Puebla, y México (Texcoco) probablemente en 1880. A. Forrer colecto en el río Presido, Sinaloa, México, en 1883.


Otro visitante inglés, A. C. Buller recorrió dos áreas, Veracruz (río Papaloapam), Oaxaca (río Sarabia, Chimalapa, San Domingo de Guzmán, Tehuantepec), y Puebla (Tepeaca), en 1890, y luego viajó hacia el norte y oeste por Guanajuato, Jalisco, Michoacán (río Mascota, río Santiago, Juanacatlán, Lago Ayotla, Lago Chapala, Los Menores, Jalisco) en 1892. Otro inglés, Alfred Jefferson Woolman colectó en Salamanca, ciudad de México, Chihuahua, Ciudad Juárez y el río Conchos, Orizaba (Woolman, 1892).


El mismo David S. Jordan personalmente colectó principalmente en la faja central (río Verde, San Luis Potosí; Chapala, Jalisco; Aguascalientes, Aguascalientes; lago Chalco, Estado de México; Altata y Mazatlán, Sinaloa), en 1900. Renombrado por su alta capacidad de trabajo, y una gran memoria, es fama que la ejerció para su libro Guide to the Study of Fishes, según C. H. Gilbert comunicó C. L. Hubbs (1964).


Un discípulo del gran ictiólogo David S. Jordan, Seth E. Meek, efectuó dos grandes expediciones, en 1901 y 1903 (Meek, 1902, 1904), recorriendo a bordo de los ferrocarriles las rutas de la época, desde la frontera norte hasta el istmo de Tehuantepec, por lo que obtuvo la mejor síntesis de la ictiofauna mexicana, describiendo numerosas nuevas especies. En su primera expedición, mediados de abril a fines de junio de 1901, y acompañado de F. E. Lutz, recorrió numerosas localidades en los estados de Chihuahua (Ahumada, Chihuahua, Santa Rosalía, Camargo, Jiménez, San Andrés, Riva Palacio, Bustillos, Minaca), Aguascalientes (Aguascalientes), Jalisco (Lagos, La Barca, Ocotlán), Guanajuato (Celaya, Acámbaro), Michoacán (La Palma, Huingo, Pátzcuaro, Zirahuén), Querétaro (San Juan del Río), México (Chalco, Texcoco), Morelos (Puente de Ixtla), Guerrero (Balsas), Puebla (Venta Salada), Oaxaca (Cuicatlán, Oaxaca), y Veracruz (Jalapa, La Antigua). En su segundo viaje, fines de febrero a fines de mayo de 1903, colectó otra vez en Chihuahua (Saúz), Durango (Lerdo, Santiago Papasquiaro, Labor, Durango), Nuevo León (Monterrey, San Juan, Montemorelos, Linares), Tamaulipas (Garza Valdés, La Cruz, Santa Engracia, Victoria, Forlón), San Luis Potosí (Valles, Rascón, Rioverde), México (Lerma, México, Chalco), Morelos (Cuautla, Yautepec, Jojutla), Puebla (Puebla, Atlixco, Matamoros, Chietla), Veracruz (Jalapa, Xico, San Francisco, Veracruz, Boca del Río, Córdoba, Río Blanco, Otopa, Motzorongo, Refugio, Pérez, San Juan Evangelista, Sanborn), y Oaxaca (El Hule, Papaloapam, Obispo, San Jerónimo, Tehuantepec). Con estas expediciones, Meek generó el mejor panorama de la ictiofauna de México en su época. El ingles D. H. Gadow colectó en Veracruz (Motzorongo, río Tonto, río Papalopam, Tequixistlán, Totolapam, Oaxaca; Xochimilco, Estado de México) en 1902. Por último, y en esta epoca, Alfonso L. Herrera obtuvo ejemplares de Veracruz, que se alojaron en el Museo Nacional (después Museo del Chopo, y ahora parte de la unam).


Cabe mencionar que los datos de colecta de estas primeras expediciones no siempre fueron precisos, o no se publicaban con la precisión que se requiere al reconstruir las peripecias de los primeros colectores. Ejemplo de tales imprecisiones son los reportes de especies con “localidades” muy generales, como América, América tropical, Centro América o México, que aparecen repetidas veces en la literatura hasta el siglo xix, y que han ocasionado problemas de interpretación de sus descubrimientos y descripciones.


Investigaciones ictiológicas

La colonia

Dentro de esta época, el principal trabajo moderno fue el del sueco Carolus Linneo (1758), que si bien describió varias especies que ahora sabemos habitan las aguas mexicanas, no incluyó ninguna colectada en nuestras regiones. Su obra incluyó cinco especies mexicanas en la décima edición, y cinco más en subsecuentes (Miller et al., 2006), la mayoría marinas, excepto el eurihalino Lepisosteus osseus.


México independiente. Siglos XIX y XX

Otros autores posteriores se refirieron a ejemplares obtenidos fuera de México pero que también habitan sus aguas, tratando formas esencialmente marinas, como el holandés Marc Elieser Bloch. El francés B. G. E. Conde de Lacépède describió Leiostomus xanthurus, Atractosteus spatula, Micropterus salmoides, Gobiomorus dormitor, Gobioides broussonetti, Gobiosoma bosc. Tambien frances, Charles A. Le Sueur, Anguilla rostrata, Dorosoma cepedianum, Ictalurus furcatus, y Poecilia latipinna, y el franco-germano nacido en Constantinopla Samuel Constantine Rafinesque, quien describió Scaphyrhynchus platorhynchus, Campostoma anomalum, Pimephales promelas, Carpiodes carpio, Ictiobus bubalus, Ictalurus punctatus, Pylodictis olivaris, Lepomis cyanellus, Lepomis macrochirus, Lepomis megalotis, Aplodinotus grunniens, especies de amplia distribución en Norte América, incluyendo México, y sin contar las especies estrictamente extranjeras.


La ictiología se hizo más mexicana cuando se describieron las primeras especies basadas en material procedente de nuestro país, y se realizó por extranjeros. La primera descripción de un pez dulceacuícola procedente de México fue dada por el francés Achille Valenciennes, el aterinópsido Atherina (hoy Menidía) humboldtiana, procedente del valle de México, en 1835, dentro de la monumental Histoire Naturelle des Poissons (Cuvier & Valenciennes, 1835-1844). En la misma obra se describieron el cyprínido Algansea tincella y el poecíliido Poecilia sphenops, ambos de Veracruz. Otro que aportó al tema fue el austriaco Johann J. Haeckel, quien describió a los poecíliidos Xiphophorus helleri y el ciclido Cichlosoma (hoy Parachromis) friedrichstahli en 1840, así como Heterandria bimaculata, y Poeciliopsis gracilis de Veracruz en 1848. C. Tate Regan realizó un importante trabajo general en México y Centro América (Regan, 1905; 1906-1908), así como una importante revisión de los cíclidos, sentando las bases para la clasificacion moderna de este grupo en las Americas (Regan, 1906-1908). En su obra, publicada en serie, describio varias especies asignadas a Cichlosoma, hoy conocidas como Theraps maculicauda, Rocio octofasciata, Amphilophus robertsoni, Thorichthys callolepis, Herichthys geddesi (1905), Paraneetroplus (hoy Theraps) bulleri y otras no validadas actualmente.


Otros ictiólogos europeos desarrollaron investigaciones en ejemplares de México, como el austriaco Franz Steindachner que agregó varias especies de la faja central, como Algansea lacustris, Chirostoma grandocule, y Poecilia mexicana, y con sus asociados agregó la Goodea luitpoldi von Bayern y Steindachner. así como el Eleotris pisonis Kner & Steindachner, Jacques Pellegrin del Musee Nacional dHistoire Naturelle Paris, con dos, y Georges A. Boulenger del British Museum of Natural History, otras dos. Las contribuciones mexicanas de estos especialistas no fueron tan abundantes. Otro gran ictiólogo, el inglés Albert Günther (1859-68) fue comisionado por el British Museum of Natural History para reportar sobre las extensas colecciones del mismo, con enfoque global. En dicha obra se describieron originalmente alrededor de 20 especies dulceacuícolas mexicanas, procedentes de la parte tropical, colectadas por O. Salvin, F. Goldman, y el Capt. J. M. Dow, a quienes dedicó varias especies.


Los ejemplares de la Comisión de Límites US-México fueron investigados inicialmente por Samuel F. Baird, acompañado de Charles Girard, quien continuó solo estas investigaciones. Entre los dos describieron poco más de 50 especies, casi todas de la región norte del país, entre 1851 y 1854. David S. Jordan describió 34 especies, solo o asociado con E. C. Starks, B. W. Evermann, C. H. Gilbert, J. O. Snyder, Culver, y otros. En operaciones independientes, A. Woolman describio 5, el casi misantrópico Samuel Garman, 6. En las mismas épocas que S. F. Baird y C. F. Girard publicaban sus trabajos con ejemplares de la Comisión Internacional de Límites donde juntos describieron poco mas de 50 especies Mexicanas o fronterizas, Edwin D. Cope exploraba y escribía prolíficamente, y con frecuencia en el tren y entre colectas, y los enviaba a las revistas. Sus contribuciones a México consistieron en 7 especies.


Indudablemente que la obra más trascendental de la época, fue la relación de la ictiofauna de la región continental de México realizada por Seth E. Meek, del Field Columbian Museum de Chicago, por el intenso recorrido que hizo en el país. Su obra no fue superada hasta mediados del siglo xx, ya que describió 25 especies nuevas (Meek, 1904). Posteriormente recibió algunos ejemplares más, que reseñó en otros artículos (Meek, 1905, 1907).


En épocas mas recientes, primera mitad del siglo xx, hubo numerosos investigadores estadounidenses que recorrieron México con fines de colecta, como C. L. Hubbs, R. R. Miller, M. Gordon, y W. L. Minckley, todos finados, Clark Hubbs, y Royal D. Suttkus. Luego en la segunda mitad, incrementaron las colectas debido a sus alumnos y colegas, generándose nuevos asociados o interesados, como Clyde D. Barbour (con 5 especies), John Lyons (con 2 especies), Dean H. Hendrickson, Richard L. Mayden, Robert J. Edwards, quienes han tenido diversas contribuciones científicas basadas en tales colectas.


Desarrollo de la investigación dulceacuícola mexicana

Los autodidactas

El primer mexicano que se interesó en los peces de agua dulce del país, fue Miguel

de Bustamante y Septién, quien realizo la descripción original del mexclapique, el

Cyprinus viviparus, aparecida en 1837, y erróneamente asignada al género linneano.

Esta especie es hoy clasificada en un género goodéido como Girardinichthys viviparus (Bustamante, 1837).


Debe comentarse también la obra de piscicultura de Esteban Cházari, que incluyó comentarios taxonómicos y algunos nombres nuevos que no fueron presentados formalmente como descripciones (Cházari, 1878). Alfonso L. Herrera (1934) recopiló la primera lista de peces, con más de 300 especies, tomada de las colecciones del Museo Nacional (posiblemente la misma institución mexicana mencionada por Regan, 1908). El primer biólogo moderno de México, Enrique Beltrán, también contribuyó con una lista provisional de los peces de México (Beltrán, 1942). Estas personalidades fueron naturalistas de intereses sumamente amplios y destacaron en varias áreas de la biología, sin regresar a la ictiología.


Los especialistas formados: La época mexicana

En la época moderna reciente, más de cien autores han contribuido a incrementar el conocimiento de la biodiversidad de los peces de agua dulce mexicanos. La siguiente etapa la integró el español refugiado en México Fernando de Buen, quien describió varias especies, como Chirostoma (hoy Menidia) charari, Neoophorus (hoy Allotoca) catarinae, Hubbsina turneri, Notropis (hoy Hybopsis) moralesi, y otros no reconocidos actualmente. A partir de 1948 se formaron los primeros ictiólogos profesionales de México. La etapa se inicio con la descripción de Mollienesia (hoy Poecilia) sulphuraria (Álvarez del Villar, 1948), seguida por otras 17 especies válidas.


El grupo de alumnos del doctor Álvarez amplió su obra asociado a sus alumnos Daniel Navarro, Jorge Carranza Fraser, Teresa Cortés, Edmundo Díaz-Pardo, José Luis Castro Aguirre, entre varios. Otros especialistas publicaron independientemente, como en los atherinópsidos Chirostoma (hoy Menidia) riojai Solórzano & López y Poblana ferdebueni Solórzano & López, y el ictalúrido Prietella phreatophila Carranza, Más recientemente se desarrollan los alumnos de tales investigadores, como Joel Paulo Maya. Un importante grupo se desarrolló bajo la dirección del mencionado José Luis Castro Aguirre, esencialmente marino, pero con algunos descubrimientos en aguas dulces, con José M. Vivero, Héctor Espinosa Pérez, Eduardo Balart, y Gorgonio Ruiz Campos, especialmente en clupéidos y un gobiesócido eurihalinos.


En otro ámbito geográfico, se desarrollan las actividades en la Universidad de Nuevo León, donde el que escribe estableció la actividad ictiológica formal desde 1962, actualmente con 12 descripciones originales de peces, y una de un crustáceo cavernícola. También ha realizado su trabajo con sus asociados Raúl Rivera Teillery (cyprínidos y carácidos), Jorge Verduzco Martínez (ciprínidos), María de Lourdes Lozano Vilano (cyprinodóntidos, carácidos, cyprínidos, fundúlidos), Maria Elena García Ramírez (fundúlidos. Asociados a este grupo, pero autónomos se desarrollan en El Colegio de la Frontera Sur (campus Chetumal) Juan Jacobo Schmitter Soto (cíclidos), en especies nuevas, o en la filogenia

con Martha Elena Valdez Moreno, y Rocío Rodlies Hernandez (campus San cristóbal).


Se desarrollan muchos otros en el área faunistica como Gorgonio Ruiz Campos y sus alumnos y socios en Baja California, o Martina Medina Nava en Michoacán, Topiltzin Contreras McBeath en Morelos, con algunas interacciones con el grupo anterior, y cada uno con sus alumnos.


Un grupo naciente en México, es el basado en las actividades de John Lyons, con Martina Medina Nava Mercado, y sus interacciones con Díaz Pardo, y su grupo en Querétaro. También se está desarrollando otra línea basada en Ignacio Doadrio Villarejo, Omar Domínguez Domínguez, y otros alumnos y asociados suyos, principalmente en la Universidad Michoacana.


No hay intención de dejar fuera otros grupos o a determinadas personas. Sin embargo, habrá que esperar una siguiente etapa con una amplia consulta y un diagnostico de las escuelas, cursos, colecciones, y otras características de la disciplina. Lo que sí hay que señalar, es que las interacciones y colaboraciones con otros grupos y otras líneas de investigación son benéficas, debido a que aumentarán las perspectivas y los enfoques de las investigaciones, ampliarán las metodologías aplicadas, y darán pie a una maduración que limite los escuetismos y grupos aislados.



La formación de ictiólogos

El sistema educativo universitario de México no ha establecido un reconocimiento oficial a la preparación de las especialidades biológicas a más profundidad que en biología marina, y ecología. Como sucede en casi todo el mundo, no se preparan ictiólogos por título, y menos aún en el ámbito dulceacuícola. Sin embargo, se difiere de la información proporcionada por H. Espinosa Pérez a Jennifer Nielsen (2002). En México sí se forman especialistas en ictiología en los niveles básicos y de postgrado, por medio de tesis y cursos específicos formales en el Instituto Politécnico Nacional (Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas, Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, Centro de Investigaciones Avanzadas), Universidad Nacional Autónoma de México (Instituto de Biología, Facultad de Ciencias, Facultad de Estudios Superiores), Universidad Autónoma de Nuevo Leon (Facultad de Ciencias Biológicas), Universidad Autónoma Metropolitana (Unidades Iztapalapa y Xochimilco), Centro de Investigación Científica y de Estudios Superiores de Ensenada, y Colegio de la Frontera Sur, por lo menos, y sólo a nivel de pregrado en éstas y otras universidades del país.



Organización de los ictiólogos

Precisamente, como un resultado de dos corrientes, los postgraduados en Europa y Estados Unidos, se multiplicaron las líneas de investigación en ictiología de México, pasando de la capital a las provincias, que, como se indicó, no sólo se han desarrollado en la parte básica (biólogos, licenciados en biología), sino en los postgrados (maestría y doctorado).


Desde que se fundo la Sociedad Mexicana de Zoología, en 1977, el contingente más fuerte y con mayor número de ponentes fue el de ictiología, por lo que durante el IX Congreso Nacional de Zoología (1987), en Villahermosa, Tabasco, se decidió fundar la Sociedad Ictiológica Mexicana, y se programaron los congresos respectivos, que se han efectuado en La Paz, Baja California (1988), San Nicolás de los Garza, Nuevo León (1990), Oaxtepec, Morelos (1992), Morelia, Michoacán (1994), Mazatlán, Sinaloa (1996), Tuxpan, Veracruz (1998), México, Distrito Federal (2000), Puerto Ángel, Oaxaca (2002), Villahermosa, Tabasco (2004). Querétaro, Querétaro (2006), y se programa el regreso a La Paz en 2008.



Historiadores

La obra de un alto número de las personalidades mencionadas se ha dado a conocer en diversas publicaciones históricas, como Álvarez del Villar (1960; 1973), Castro Aguirre y Balart (1990), Contreras-Balderas (1998), y Norris y Castro-Aguirre (2006). Por otra parte, las fichas de las numerosas publicaciones de los más de 125 autores, se pueden consultar en la amplia bibliografía del libro de Miller et al. (2006).


Si la historia es una lección del pasado, y si quien ignora su propia historia es como quien no sabe de su madre o de su familia, entonces la persona no sabe si su vida tiene dirección o tiene una filosofía trascendente, más allá de sí mismo.



El futuro

México tiene más de 500 especies de agua dulce, de las cuales más de 200 están en alguna categoría de riesgo de extinción, y más de 100 especies exóticas contribuyen a dicho riesgo. Dichas especies tienen alto valor como alimentos. Además, son bioindicadores de salud, integridad, mal manejo o impacto ecológico (Contreras et al., 2005: Mercado-Silva et al., 2006). Por otra parte, la calidad y cantidad de agua de los ríos presenta disminución por la alta contaminación y abuso del recurso. Esta fauna de peces tiende a perderse antes de saber como utilizarla, victima de la intensa competencia por el agua.


Por tales motivos, las investigaciones sobre los peces dulceacuícolas deben continuar en incremento con el aumento del número y actividades de los ictiólogos. Es una fauna que debe conocerse para aprovecharla, investigando las especies que aún quedan. El aumento de interés de los jóvenes biólogos mexicanos permite anticipar que esta rama de las ciencias aumentará su desarrollo e importancia. Ojalá estas líneas reciban más atención de la esperada y provoquen una elevación de las prioridades gubernamentales y académicas.



Genealogías de las principales líneas de

ictiólogos mexicanos

Se ha escrito que así como nos resulta de interés conocer la genealogía de nuestras familias biológicas, por tanto también resulta importante conocer nuestros ancestros profesionales, pues con frecuencia de tal relación se derivan líneas metodológicas e incluso filosóficas. Por esta razón se ha elaborado la genealogía hasta donde se sabe.


Los principales ictiólogos que han contribuido al desarrollo de la ictiología mexicana,

sea por publicar descripciones de las especies, o por formar ictiólogos que han contribuido a formar especialistas que las han publicado, se presentan a continuación en orden aproximadamente cronológico, y por líneas de investigadores. Las líneas consideradas

son la ictiología sistemática y filogenética, y la faunística, considerando que las áreas de genética, fisiología, acuicultura y pesquerías, tienen su propio desarrollo, generalmente independiente de la ciencia básica. Estas líneas se entrecruzan por razones diversas, sobre todo al considerar que en su etapa formativa, pueden haber pasado por dos o incluso tres niveles académicos con diferentes asesores. Se asignaron subordinados en

los casos en que se conoce la asociación, y se dejaron solitarios aquellos de quienes

no se consiguieron datos. Sólo se incluyeron los especialistas antecesores, y los que han formado ictiólogos o publicado nuevas especies o trabajos filogenéticos (incluidas

tesis doctorales).


QUIMICAQUIMICA_HOME.htmlshapeimage_9_link_0
INICIOEMC_COSMOS_HOME.htmlshapeimage_22_link_0
DIVULGACION DE LA CIENCIADIVULGACION_DE_LAS_CIENCIAS.htmlshapeimage_24_link_0
RECTORIA GENERALhttp://livepage.apple.com/http://www.uam.mx/identidad/himno/index.htmlshapeimage_26_link_0
UAM IZTAPALAPAhttp://livepage.apple.com/http://www.izt.uam.mx/shapeimage_28_link_0
Presentación particular

Botánica
    Algas
    Pteridofitas
    Gimnospermas
    Angiospermas
    Micorrizas
    Hongos

Zoología
    Gusanos
    Artrópodos
    Insectos
    Peces de agua dulce
    Peces marinos
    Anfibios y reptiles
    Aves
    Mamíferos terrestres
    Mamíferos marinos

Ecología
Biología experimental
Biología molecular
Genómica
BiotecnologíaBIOLOGIA_HOME.htmlBOTANICA.htmlALGAS.htmlPTERIDOFITAS.htmlGIMNOSPERMAS.htmlANGIOSPERMAS.htmlMICORRIZAS.htmlHONGOS.htmlZOOLOGIA.htmlGUSANOS.htmlARTROPODOS.htmlINSECTOS.htmlPECES_MARINOS.htmlANFIBIOS_Y_REPTILES.htmlAVES.htmlMAMIFEROS_TERRESTRES.htmlMAMIFEROS_MARINOS.htmlECOLOGIA.htmlBIOLOGIA_EXPERIMENTAL.htmlBIOLOGIA_MOLECULAR.htmlGENOMICA.htmlBIOTECNOLOGIA.htmlshapeimage_30_link_0shapeimage_30_link_1shapeimage_30_link_2shapeimage_30_link_3shapeimage_30_link_4shapeimage_30_link_5shapeimage_30_link_6shapeimage_30_link_7shapeimage_30_link_8shapeimage_30_link_9shapeimage_30_link_10shapeimage_30_link_11shapeimage_30_link_12shapeimage_30_link_13shapeimage_30_link_14shapeimage_30_link_15shapeimage_30_link_16shapeimage_30_link_17shapeimage_30_link_18shapeimage_30_link_19shapeimage_30_link_20shapeimage_30_link_21

13 de octubre de 2009

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