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La Ictiología Marina en México



La ictiología es el estudio de los peces, que constituyen el grupo de vertebrados con el mayor número de especies y con la mayor abundancia en México. Los peces están divididos en los ciclóstomos, como las lampreas y los peces bruja; los condrictios, o peces cartilaginosos como tiburones, rayas y mantas; y los osteictios o peces óseos como las sardinas, salmones, anguilas, bagres, carpas, hipocampos, charales, mojarras, atunes, robalos, lenguados y peces erizo.


En México existe una elevada riqueza en número de especies de peces marinos, cerca de 1 400, que está relacionada con el amplio intervalo latitudinal de nuestras costas; la amplia extensión de la plataforma continental con 358 000 km2; la gran extensión litoral de 11 592 km; la gran área estuarina que abarca 1 567 300 ha; y el elevado número de lagunas costeras, 130.


La ictiofauna o fauna de peces ha sido más investigada en lagunas costeras y estuarios que en el mar abierto. La riqueza de los peces estuarino-lagunares, con 550 especies, es una de las más altas de las zonas tropicales del mundo. Existen más publicaciones de sistemas estuarino-lagunares del Atlántico mexicano que del Pacífico mexicano; mientras que son más numerosas las publicaciones sobre peces oceánicos, que sobre los estuarino-lagunares en el Pacífico.


El litoral del Pacífico mexicano está incluido en las regiones biogeográficas californiana, mexicana y panameña, y el litoral del Atlántico mexicano en parte de las regiones Carolineana y del Atlántico occidental tropical.


Particularmente los peces marinos son de importancia económica en México, por constituir tanto pesquerías grandes, como pesquerías ribereñas o artesanales.


Los peces marinos que constituyen las grandes pesquerías son varias especies de atún, de sardina y de anchoveta. Resalta la importancia económica de estos recursos pesqueros en el mundo, al considerar que el grupo más grande de vertebrados no domesticados, que es utilizado por el hombre es el orden Clupeiformes, que tiene en México 56 especies de sardinas de la familia Clupeidae; y anchoas y anchovetas de la familia Engraulidae. Por lo tanto, constituyen el grupo de peces mayormente capturados en aguas mexicanas, tanto en número como en peso.


La pesca ribereña o artesanal, que es muy diversa, es la que se realiza en la franja costera, a una profundidad máxima de 10 a 15 brazas, de 18 a 27 metros, así como también en bahías, lagunas costeras, estuarios, y aporta el 18.5% de la captura nacional. Las principales pesquerías ribereñas son: mojarra con 23 especies, lisa con 2 especies, tiburón y cazón con 40 especies, picudos con 12 especies, barrilete, charal, sierra, bandera, bonito, robalo con 4 especies en el Atlántico y 4 en el Pacífico, mero de costa, macarela, jurel, corvina y pargo.


Mientras que la historia de la ictiología dulceacuícola está bien documentada, el conocimiento de los estudios sobre los peces marinos es parcial. Se podrían considerar dos épocas del conocimiento de la fauna de peces marinos o ictiofauna marina de México: la prehispánica y la contemporánea.


La época prehispánica

El conocimiento sobre los peces marinos ya existía desde tiempos prehispánicos, ya que se encuentran como ofrendas en el Templo Mayor en la ciudad de México. En 1982 Díaz-Pardo hace el análisis del material recuperado de esqueletos de peces en la Ofrenda 7; el más antiguo va del año 1375 al 1427. E. Díaz-Pardo y E. Teniente-Nivón continuaron dicho estudio en 1991 y reconocieron en varias ofrendas 32 grupos de peces, agrupados en 20 familias. Los más abundantes son los teleósteos o peces óseos superiores, con 17 familias y 27 géneros; los condrictios o peces cartilaginosos están representados por 3 familias y 5 géneros.


Casi todo este material de peces de la ofrenda proviene del Golfo de México y solo Epinephelus analogus, el mero, es del Pacífico mexicano. Como habitantes de arrecifes se identificaron: Fistularia sp., el pez trompeta; Pomacanthus paru, Scarus sp., Scarus guacamaia, el pez guacamaya; Sparisoma sp., el pez loro; Balistes sp., el puerco; y Lagocephalus sp., el botete. Como habitantes de sistemas estuarinos se reconocieron: Galeocerdo cuvieri, el tiburón tigre; Negaprion brevirostris, el tiburón limón; Pristis pectinatus, el pez sierra; Dasyatis sp., la raya de espina; Tylosusrus acus, el agujón; Hemirhamphus sp., el pajarito; Sphyraena barracuda, la barracuda; Selene sp., el jorobado, Conodon sp., el ronco; Haemulon plumieri, el ronco; Trichiurus lepturus, el sable; Scorpaena plumieri, el pez escorpión; Spheroides sp., el botete; y Diodon sp., el pez erizo. El género de tiburón Carcharhinus agrupa especies de tiburones.


Aparentemente la pesca se realizó en zonas estuarinas del litoral del Golfo de México y su captura probablemente se extendió hasta las pequeñas islas arrecifales cercanas a la costa. La selección de las especies posiblemente se hizo con base en una diversidad de formas del cuerpo y adaptaciones anatómicas. Se interpreta que los peces no fueron depositados como ofrenda alimenticia, ya que solo el 30% son especies comestibles.


La mayor área de distribución de las especies identificadas en la ofrenda, corresponde a la extensión del territorio dominado por los mexicas en el año 1519, en donde se hace evidente la influencia ejercida por esa cultura en el actual estado de Veracruz. Mientras que el área de influencia mexica hacia el Pacífico fue pequeña.


La época contemporánea

Durante varios siglos no existió interés sobre el conocimiento de los peces marinos mexicanos. Los únicos trabajos que proporcionan alguna información sobre la historia de la ictiología marina de México son los de J. Álvarez del Villar en 1960, Álvarez del Villar y colaboradores en 1961 y J.L. Castro-Aguirre y E.F. Balart en 1993.


La información escrita sobre los peces marinos de México se inició en 1863 con F. Steindachner quien describió especies nuevas de mojarras de mar, la familia Gerreidae. En 1868, Bocourt describió cuatro especies nuevas de robalo, del género Centropomus: C. unionenses, C. mexicanus, C. scaber y C. cuvieri y en 1868 describió los géneros Serranus y Mesoprion.


Particularmente, la información escrita sobre los condrictios en México se inició con Jordan y Gilbert en 1883, quienes describieron cuatro especies nuevas de tiburones de Mazatlán, Sin., y una especie nueva de raya, Urolophus asterias. Los mismos autores describieron al año siguiente una especie nueva de raya, Rhinobatus glaucostigma de Mazatlán, Sin. Smith en 1886 describió otra especie nueva, Rhinoptera encenadae de bahía de Todos los Santos, en Baja California.


Mientras que los datos anteriores corresponden al Pacífico, la más antigua información sobre peces marinos del Golfo de México data de 1890 con la publicación de Bean sobre los peces de Cozumel, Q.R.


Del análisis de la bibliografía sobre los peces marinos mexicanos se observa que el inicio de la ictiología marina mexicana fue en el Pacífico, a finales del siglo xix, mientras que la del Golfo de México se dio ya iniciado el siglo xx.


En los inicios de la ictiología marina mexicana, los ictiólogos que proporcionaron más información sobre los peces del Pacífico fueron Jordan y Gilbert de 1882 a 1885, mientras que el ictiólogo que generó más información sobre los peces del Golfo de México fue Ginsburg de 1930 a 1953. Mazatlán, Sin. fue el área geográfica del Pacífico, elegida para estudiar su ictiofauna al inicio de la historia escrita de la ictiofauna marina.


Las publicaciones más importantes que en los inicios de la ictiología marina incluyen especies de distribución en mares mexicanos son: The Fishes of North and Middle America de Jordan y Evermann publicado de 1896 a 1900, The Marine fishes of Panama de Meek y Hildebrand publicado en 1923 y Peces marinos de la costa mexicana del Pacífico de T. Kumada. La contribución más seria hecha en México por un biólogo formado en México, es la que publicó en 1956 Julio Berdegué, sobre los peces de importancia comercial en la costa noroccidental de México. Este trabajo lo realizó en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, de donde egresó el ictiólogo Jorge Carranza, quien fue director de la estación de biología marina del Instituto Tecnológico de Veracruz, y formó entre otros elementos, a Humberto Chávez. La obra que contribuye al conocimiento de la ictiofauna del Golfo de México es The fishes of the Western North Atlantic de H. Bigelow, I. Pérez Farfante y W.C. Schroeder. J.C. Briggs publicó una lista de los peces de Florida, que incluye especies del Golfo de México.


La institución que ha realizado el mayor número de investigaciones sobre pesquerías es el Instituto Nacional de la Pesca (inp), que se inició en 1962 como Instituto Nacional de Investigaciones Biológico-Pesqueras, y que pertenecía a lo que antes era la Secretaría de Pesca. Su objetivo principal fue fundamentar diversas medidas de administración de los recursos pesqueros, como el establecimiento de vedas y del uso de algunos artes de pesca, el establecimiento de tallas mínimas de captura y eventualmente de cuotas de captura. Dicho instituto publicó en 1976 el Catálogo de peces marinos mexicanos, uno de los primeros libros formales sobre la ictiofauna marina de México.


Las investigaciones sobre la ictiofauna marina implican que los peces colectados mediante varias artes de pesca en las correspondientes localidades y que se fijan en formaldehído para evitar su descomposición, después se conservan en alcohol etílico, para determinar las especies, y se depositan en colecciones ictiológicas. Las principales colecciones de peces marinos de México son la del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores, Unidad Guaymas, que incluye un alto porcentaje de los peces del Golfo de California y del Pacífico mexicano, la del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam), la de la Escuela Nacional de Biología del Instituto Politécnico Nacional y más reciente, la colección ictiológica del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas del

mismo ipn.


Actualmente la ictiofauna marina ha sido estudiada de manera regular por instituciones como la Universidad Autónoma de Baja California (uabc); la Universidad Autónoma de Baja California Sur (uabcs); el Centro de Investigaciones de Ciencias del Mar (Cicimar); el Centro de Investigaciones del Noroeste (Cibnor); unam; la Universidad Autónoma Metropolitana (uam); y la Universidad del Mar (Umar).


La ictiofauna oceánica de México ha sido pobremente investigada, debido a las dificultades técnicas y costos que implica, mientras que la ictiofauna costera ha sido mejor estudiada. De las costas del Pacífico mexicano, los estudios ictiológicos han abordado principalmente el área noroeste y el área sur, y son escasos los realizados en el Pacífico central, aunque recientemente se publicó uno sobre la ictiofauna marina costera de Colima, Jalisco y Michoacán. El cuerpo de agua costero que ha mostrado una mayor riqueza de especies es la Bahía de La Paz, en Baja California Sur y en segundo término la bahía de Banderas, en Jalisco y Nayarit. Los ictiólogos que destacan por sus trabajos de peces del Pacífico mexicano son: José Luis Castro Aguirre, José de la Cruz Agüero, Adrián González Acosta, Felipe Amezcua Linares, Felipe Galván, Alejandro Yánez Arancibia, Margarito Tapia García, L.T. Findley y Juan de la Madrid Vera.


La ictiofauna marina del Golfo de México mexicano no ha sido estudiada de manera formal, con excepción de la correspondiente a la Sonda de Campeche, que abordó el Instituto de Ciencias del Mar de la unam. Sin embargo, la fao ha estado publicando las llamadas hojas de identificación taxonómica de peces del área pesquera 31 del Atlántico norte, que abarca todo el Golfo de México y el Mar Caribe.


Entre los diversos ambientes marinos de la república mexicana, se encuentran los arrecifes coralinos, que han sido explorados de manera esporádica. Uno de los primeros trabajos es el de Andrés Reséndez Medina sobre la ictiofauna del arrecife de la Blanquilla en Veracruz y el de las lagunas de origen coralino de Nichupté y Bojórquez en Cancún, Q.R. Más recientemente Silvia Díaz Ruiz de la uam-i, ha estudiado los peces arrecifales de Puerto Morelos, Cozumel y Palancar-Chunchakaab; y Carlos González Gándara, los arrecifes de Tuxpan, en el estado de Veracruz.


Relacionado con su fácil acceso, las lagunas costeras de varios litorales de la república han sido las áreas mejor analizadas en su ictiofauna. Uno de los estudios más antiguos es el que publicó Hildebrand en 1958, sobre la Laguna Madre, en Tamaulipas y el de Amín Zarur Menez, de 1962, sobre fauna de la laguna de Términos, en Campeche, y que incluye 50 especies.


Entre 1950 y 1968 investigadores mexicanos realizaron varios estudios en las lagunas costeras del país: Mauro Cárdenas Figueroa, Rodolfo Ramírez Granados, Héctor

Chapa Saldaña, María Luisa Sevilla, Humberto Chávez y Ernesto Chávez Ortiz, con relación a aspectos biológicos y pesqueros de recursos importantes como el camarón,

el ostión y los peces.


Las muestras de peces estuarinos que se depositaron en las colecciones ictiológicas del Instituto Nacional de Investigaciones Biológico-Pesqueras y del Departamento de Zoología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del ipn, fueron analizadas por José Luis Castro Aguirre, quien en 1978 publicó el Catálogo sistemático de los peces marinos que penetran a las aguas continentales de México, con aspectos zoogeográficos y ecológicos, en el que hace evidente que la mayoría de los peces que habitan en las numerosas lagunas costeras y estuarios de México son de origen marino.


Durante las décadas de 1960 y 1970 se consolidó un grupo de investigadores en el Instituto de Biología de la unam, que estudió los peces de lagunas costeras del Golfo de México, y del que fue pionero Andrés Reséndez Medina. Este investigador, quien luego ingresó al Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la unam, elaboró la lista de especies de peces de las lagunas de Alvarado, Tamiahua y Zontecomapan, en Veracruz; Mecoacán, Carmen y Machona, en Tabasco; y Términos, en Campeche.


Los cuerpos de agua estuarinos que han sido más estudiado en su ictiofauna son la laguna de Términos, en Campeche y la de Tampamachoco, en Veracruz. Después de que Reséndez Medina realizara en 1981 un amplio estudio de los peces de la laguna de Términos, varios ictiólogos han elaborado estudios ecológicos de peces de este mismo cuerpo de agua, entre los que destacan Alejandro Yánez Arancibia y Patricia Lara Domínguez. Mientras que Ernesto Chávez en 1972 registra las especies del sistema estuarino-lagunar de Tuxpan-Tampamachoco, Veracruz. En 1985 Kobelkowsky complementa de manera importante la lista de especies de peces del sistema lagunar.


Durante su trabajo en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología y después en el Instituto de Biología de la unam, Reséndez Medina conformó un grupo de ictiólogos incipientes que posteriormente destacaron en varios ámbitos de la ictiología. Entre estos se encuentran Abraham Kobelkowsky Díaz, quien labora en la uam Iztapalapa, María Teresa Gaspar Dillanes, en el Instituto Nacional de la Pesca, Patricia Fuentes Mata en la misma institución y Héctor Espinosa Pérez, responsable de la colección de peces del Instituto de Biología de la unam.


Por otro lado Alejandro Yánez Arancibia inició estudios ecológicos principalmente en la laguna de Términos y en la Sonda de Campeche y formó un grupo de ictiólogos, entre los que se encuentran Margarito Tapia García, Felipe Amezcua Linares, Silvia Díaz Ruiz, Arturo Aguirre León, Ana Laura Lara Domínguez y José Luis Rojas Galaviz.


Otros estudios sobre inventarios de la ictiofauna lagunar fueron realizados por: Hildebrand en 1958, Chávez en 1972, Darnell en 1962, Amezcua en 1977, Castro-Aguirre y colaboradores en 1977 y 1986, Kobelkowsky en 1985, Gómez-Soto y colaboradores en 1988, Balart y colaboradores en 1992, Danemann y de la Cruz-Agüero en 1993, y de la Cruz-Agüero y colaboradores e 1994.


Destacan en la costa del Pacífico el estudio que realizó Yánez Arancibia de la ictiofauna de las lagunas costeras del estado de Guerrero en 1978, y el de Margarito Tapia-García del estado de Oaxaca. Las comunidades de peces de las lagunas costeras de Chiapas han sido estudiadas entre otros por Silvia Díaz Ruiz y por Arturo Aguirre León.


En su ciclo de vida, los osteictios presentan las fases embrionaria, larvaria, juvenil y adulta. En la mayoría de estos peces, los huevos y las larvas constituyen un componente del plancton denominado ictioplancton. El estudio del ictioplancton marino permite determinar las áreas y las épocas de desove de especies de peces comerciales y permite, también, evaluar el número de reproductores en un área determinada.


La primera especie de importancia comercial en ser valorada por su población reproductora, fue la sardina de Monterrey, Sardinops sagax caerulea del Golfo de California, en 1974, por Consuelo Gutiérrez y M.A. Padilla. A partir de esta fecha

varios ictiólogos como Sara de la Campa y Rosa María Olvera Limas han efectuado numerosas investigaciones ictioplanctológicas tanto en el Pacífico como en el Golfo de México para evaluar los recursos pesqueros de sardinas, anchovetas, macarelas,

atunes, merluzas y jureles.


Es de notar el origen de esta disciplina en la unam, en lo que fue el Centro de Preclasificación Oceánica de México. Allí destaca César Flores Coto como uno de los principales ictioplanctólogos marinos de México, con quien colabora Faustino Zavala García. También sobresale la labor de Uriel Ordóñez López.


Por ser peces en su mayoría depredadores y por sus caracteres primitivos, son notables los tiburones, que junto con las rayas y las mantas conforman el grupo de los condrictios. Una de las primeras obras sobre tiburones de México es la publicación en 1979 del libro Tiburones mexicanos de Shelton Pleasante Applegate y colaboradores.


Castro-Aguirre y Espinosa publican en 1996 el Catálogo de las rayas y especies afines de México, con claves e información básica de 87 especies mexicanas. El estudio de las pesquerías de tiburones del Pacífico ha sido realizado entre otros biólogos por Leonardo Castillo Géniz, Ramón Bonfil, Raúl Villaseñor Talavera y Vicente Anislado Tolentino. La biología de las rayas y las mantas del Golfo de California ha sido interpretada de manera sobresaliente por Carlos Villavicencio Garaizar de la uabcs. Como fundamento para el estudio de su biología, algunos aspectos anatómicos de rayas de ambas costas han sido descritos por Abraham Kobelkowsky Díaz.


Mientras que el registro de las especies de peces en los diversos ecosistemas marinos y estuarinos de ambas costas mexicanas, es la primera fase del conocimiento de la ictiofauna marina, varios ictiólogos han abordado la siguiente fase, que consiste en la interpretación del funcionamiento de las comunidades de peces. Así, ha habido investigadores que han destacado por estudios ecológicos de peces estuarinos, como Yánez-Arancibia en la Laguna de Términos, la Sonda de Campeche, y Manuel Castillo Rivera en la Laguna de Pueblo Viejo, Veracruz.


Tendencias de la ictiología marina para el futuro

Se reconoce una tendencia hacia la investigación de áreas relativamente extensas del mar patrimonial, tanto en el Pacífico como en el Golfo de México, de las que no ha sido estudiada su ictiofauna.


Asimismo, son más frecuentes los proyectos de estudios ecológicos de las comunidades de peces en ciertas áreas marinas o cuerpos de agua costeros, en los que se determinan cuáles son las especies de peces de mayor importancia ecológica, que generalmente corresponde a su importancia económica.


Una siguiente etapa del conocimiento de los peces es el estudio de los aspectos biológicos de las especies dominantes ecológicamente, que son la alimentación, la reproducción y el crecimiento.


Los estudios de la alimentación y la reproducción de los peces tanto marinos como dulceacuícolas se deben sustentar en la anatomía de los sistemas digestivo y urogenital. Así, se reconoce la línea de investigación de la anatomía de los peces, que inició Abraham Kobelkowsky Díaz con la descripción del esqueleto de la lisa y la lebrancha, y quien ha continuado hasta la fecha con trabajos osteológicos, miológicos, y de los sistemas digestivo, respiratorio y urogenital. Los grupos de peces marinos que ha revisado son rayas y numerosos teleósteos de ambas costas de México. También ha iniciado una línea de investigación sobre la anatomía funcional de los peces, con énfasis en los sistemas digestivo y urogenital.


Dentro de la fase de elaboración de los inventarios de peces marinos, en la que se presentan problemas taxonómicos, se reconoce una tendencia a la aplicación de técnicas de biología molecular.


Sin embargo, los ictiólogos en general consideran que se deben desarrollar proyectos de investigación sobre la riqueza, la diversidad y la abundancia de los peces marinos y estuarinos y cómo varían estos parámetros con relación a los factores ambientales, en el tiempo y en el espacio.


La importancia al futuro de las investigaciones sobre peces marinos y estuarinos, así como sobre los peces de agua dulce, se ha reflejado con la formación de sociedades académicas sobre peces, como la Sociedad Ictiológica Mexicana, A.C. (simac), la Asociación de Investigadores del Mar de Cortés, A.C. y el grupo Kanxok.


La simac derivó en 1987 de la Sociedad Mexicana de Zoología, A.C. Su primer presidente fue José Luis Castro Aguirre, a quien han sucedido en ese cargo Salvador Contreras Balderas, María de Lourdes Lozano Vilano, Andrés Reséndez Medina, Edmundo Díaz Pardo, Abraham Kobelkowsky Díaz, Juan Jacobo Schmitter Soto, María Teresa Gaspar Dillanes y Gorgonio Ruiz Campos.


En los últimos años se ha incrementado el número de proyectos de investigación

ictiológica marina, apoyados académicamente por universidades e institutos y parcialmente financiados por instituciones gubernamentales como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

Sin embargo, aunque el ritmo de avance de la ictiología mexicana es considerable,

el ritmo de deterioro de los ecosistemas acuáticos y de las poblaciones de peces comerciales es acelerado.


Con la intención de difundir entre el público en general el conocimiento de los peces, Roberto Torres-Orozco Bermeo de la uam-Iztapalapa, elaboró el libro Los peces de México, ilustrado por Abraham Kobelkowsky Díaz, de la misma institución. Para hacer una correspondencia entre los nombres científicos de los peces y sus nombres comunes, Roberto Escobar-Fernández y Mario Siri, elaboraron una larga lista de nombres comunes en su libro Nombres vernáculos y científicos de los peces del Pacífico mexicano.


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13 de octubre de 2009

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