Amilotl

Los cambios en la Cuenca de México

 

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Antecedentes

En el Siglo XVI, la Cuenca de México era conocida por sus pobladores como el  Gran Lago del Anahuac y en él se asentó la Triple Alianza, cuyo centro de gobierno fue la Gran Tenochtitlán. Se estima que en ese tiempo la Cuenca tenía una extensión aproximada de 40 kilómetros de largo en una orientación Noroeste-Sudeste y cubría una área entre 800 a 1,000 km2. En este enorme vaso lacustre se asentaban numerosas comunidades indígenas que se sostenían y alimentaban de sus recursos naturales.

El Código Florentino señala que en el Lago, se llevaban a cabo actividades de caza y pesca. Se capturaban diversos organismos acuáticos, entre ellos podemos mencionar a los peces, ajolotes, renacuajos, acociles y plantas acuáticas, así como también aves, mamíferos, huevos y larvas de insectos (Ahuauhtli). En las chinampas además, se producían granos como el maíz y diversas hortalizas, que permitían que su dieta fuera completa, variada y balanceada.

El contacto constante con la naturaleza y su dependencia del medio lacustre permitió que los pobladores de la Cuenca tuvieran un conocimiento profundo de este ecosistema, el cual manejaban de una manera sostenible, respetando los ciclos biológicos de las especies y realizando obras adaptadas a las condiciones naturales de su entorno. Durante miles de años el sistema lacustre fue una forma de vida y de sobrevivencia de este pueblo prehispánico y se dio una perfecta armonía entre el medio y sus pobladores.

Con la llegada de los Españoles y la Conquista de la Gran Tenochtitlán en 1521, este panorama cambio de manera drástica y se inició una de las más grandes catástrofes ecológicas de nuestros tiempos. Se derribaron los templos y sobre ellos se construyeron las iglesias y los edificios coloniales, se erradicaron las tradiciones de manejo del ecosistema lacustre y se inició el desecamiento del Lago, para empezar a construir la Gran Metrópoli que actualmente se asienta en lo que se conoce como la Zona Metropolitana de la Ciudad de México y sus áreas conurbanas. Este proceso de destrucción fue lento y gradual y aún persiste después de más de 500 años. Con ello se propició la desaparición de los lagos y de su biodiversidad. En la actualidad aún existe una débil muestra de lo que fue esa gran cuenca, los lagos de Zumpango, Texcoco y Xochimilco, los tres con un alto grado de alteración y severamente contaminados, ya que estos lagos se alimentan de aguas de desecho de la Ciudad de México y otras áreas conurbanas, y a pesar de que son tratadas, la calidad del agua no es de la mejor, aspecto que ha propiciado la desaparición de varias especies nativas, tal como es el caso del pez blanco. En la década de los 50 se reportó la extirpación de la Cuenca de el pez blanco o amilotl  y por lo menos otras tres especies no se han vuelto a capturar, por lo que se supone una pérdida total.

Esta situación, aunado a la introducción de especies exóticas de peces como la tilapia en Xochimilco, está provocando que el charal, el acocil y el ajolote, enfrenten una situación de peligro constante y estén en riesgo de desaparecer. Las decisiones administrativas sustentadas en el desconocimiento de nuestras raíces históricas y la prioridad política que se le da a los problemas locales, han tenido un peso significativo en la desaparición de esta Cuenca.

Los habitantes de la Cuenca de México, tenemos una deuda histórica que saldar y debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para evitar la desaparición de estas especies y buscar los mecanismos adecuados para contar con un lugar idóneo que sirva de muestra de lo que fue ese gran lago, tratando de mantener el ecosistema lacustre lo más fiel a su estado natural y presentar a la sociedad y sobre todo a las nuevas generaciones la grandeza de lo que fue nuestro origen.

Los legados históricos no deben ser omitidos ya que aquellos que desconocen la historia, están destinados a cometer los errores del pasado. Todavía tenemos la oportunidad de recapacitar sobre las acciones futuras que nos permitan poner un remedio a una situación como la que atraviesa esta enorme urbe.

Esquema de la Gran Tenochtitlán del Siglo XVI

Cultivo en chinampas en el Lago

Ajolote

Acocil

Aves