Este proyecto está co-financiado por la Unión Europea

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Conceptos Básicos

GLOSARIO BÁSICO SPRING

Responsabilidad PROsocial:

Según el Laboratorio de Investigación Prosocial Aplicada (LIPA)*, es un modelo teórico-aplicado en que las personas, grupos y organizaciones asumen la convicción, intencionalidad, voluntad, actitud, creatividad, iniciativa y compromiso activo de:

* aplicar y vivir el valor de la prosocialidad* según sus categorías operativas* en sus principios de dignidad, estima, empatía y unidad para con el otro, sea persona u organización.

* aplicar la metodología prosocial, de horizontalidad y circularidad, desde la participación-acción, según las categorías sistematizadas en el modelo LIPA y que se transmiten según la Comunicación de Calidad Prosocial (CCP)*

Con el objetivo de establecer relaciones de confianza* y generar un tejido social positivo satisfactorio para los grupos involucrados, especialmente para los receptores de las acciones prosociales.

Laboratorio de Investigación Prosocial Aplicada (LIPA):

El Laboratorio de Investigación Prosocial Aplicada (LIPA) constituye un espacio y grupo de investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona que centra sus líneas de acción en investigación, formación y consultoría.

LIPA desarrolla desde 1990 programas aplicados de prosocialidad en diferentes contextos, con reconocimiento internacional y una difusión de su modelo aplicativo optimizador en forma de convenios, proyectos europeos, asesoramientos a organizaciones, departamentos gubernamentales y publicaciones.

Prosocialidad:

Es un concepto surgido, básicamente, de la psicología como un antónimo de “antisocial”, que estudia y demuestra los factores y beneficios que las acciones de ayuda, solidaridad, del dar y compartir y cooperación, tiene para todas las personas, grupos, sociedades que se implican en ellas, sea como autores o receptores.

En LIPA, de modo novedoso respecto a la definición anglosajona de la bibliografía internacional que no especifica este punto, se presenta como criterio último y funcional de toda acción prosocial, la aceptación o satisfacción del receptor de la misma. Este elemento es central para superar la connotación muy presente en el altruismo tradicional que miraba a satisfacer, a veces, sólo la propia motivación del autor, a veces orientada al heroísmo, cuando no al súper-hombre bueno.

El acento puesto en el receptor y sus circunstancias, actualiza de modo post-moderno las habilidades, capacidades, motivaciones y actitudes de quien actúa de modo prosocial que, en cambio, deben ser orientadas, en su excelencia, al bien específico del otro, a la generación de reciprocidad, bienestar; armonía relacional, grupal y colectiva.

Definimos acciones prosociales como:

Aquellos comportamientos que sin la búsqueda de recompensas materiales favorecen

  • a otras personas o grupos según el criterio de éstos,
  • a metas sociales objetivamente positivas

y que aumentan la probabilidad de generar una reciprocidad positiva de calidad en las relaciones interpersonales o sociales consecuentes, mejorando la identidad, autonomía, creatividad e iniciativa de los individuos o grupos implicados (Roche, 1991; 1997, p.16)

En la literatura científica es habitual encontrarlo utilizado como adjetivo (“lo prosocial”) en tanto atributo de los comportamientos (Brief & Motowidlo, 1986; Caprara, 2006; Penner et al., 2005; Hocking & Lawrence, 2000; Greenberg & Baron, 1997; Stiff et al., 1988; Eisenberg y Mussen, 1989 y otros)

En LIPA lo usamos también como sustantivo: “prosocialidad” (Roche, 2010), entendido como el nombre que es posible construir, optimizar en tanto meta social positiva. Y también es posible usar el verbo “prosocializar” (Escotorin y Roche, 2011), entendido como la acción o metodologías necesaria que se llevan a cabo para generar el sustantivo.

Categorías operativas de la Prosocialidad:

Para LIPA la definición de prosocialidad tiene tres niveles de sub definiciones, que van de lo general a lo particular o contextual.

El primero, se refiere a la definición teórica. Un segundo nivel de especificidad, se refiere a 10 categorías de tipos de acciones prosociales y un tercer nivel, se refiere a los Inventarios Prosociales en Contexto (Escotorin y Roche, 2011), una lista operativa de comportamientos prosociales adecuados a cada contexto específico de intervención, únicos e irrepetibles, y que son siempre desarrollados por los propios miembros de una organización o grupo, ayudados de un especialista con metodología PAR (Participatory Action Research).

El segundo nivel de definición contiene 10 categorías que son:

1. Ayuda física:

Conducta no verbal que procura asistencia a otras personas para cumplir un determinado objetivo, y que cuenta con la aprobación de las mismas.

2. Servicio físico:

Conducta que elimina la necesidad a los receptores de la acción de intervenir físicamente en el cumplimiento de una tarea o cometido, y que concluye con la aprobación o satisfacción de éstos

3. Dar:

Entregar objetos, alimentos o posesiones a otros perdiendo su propiedad o uso.

4. Ayuda verbal:

Explicación o instrucción verbal o compartir ideas o experiencias vitales, que son útiles y deseables para otras personas o grupos en la consecución de un objetivo

5. Consuelo verbal:

Expresiones verbales para reducir tristeza de personas apenadas o en apuros y aumentar su ánimo.

6. Confirmación y valorización positiva del otro:

Expresiones verbales para confirmar el valor de otras personas o aumentar la autoestima de las mismas, incluso ante terceros. (Interpretar positivamente conductas de otros, disculpar, interceder, mediante palabras de simpatía, alabanza o elogio).

7. Escucha profunda:

Conductas metaverbales y actitudes de atención que expresan acogida paciente pero activamente orientada a los contenidos expresados por el interlocutor en una conversación

8. Empatía

Conductas verbales que, partiendo de un vaciado voluntario de contenidos propios, expresan comprensión cognitiva de los pensamientos del interlocutor o emoción de estar experimentando sentimientos similares a los de éste

9. Solidaridad:

Conductas físicas o verbales que expresan aceptación voluntaria de compartir las consecuencias, especialmente penosas, de la condición, estatus, situación o fortuna desgraciadas de otras personas, grupos o países.

10. Presencia positiva y unidad:

Presencia personal que expresa actitudes de proximidad psicológica, atención, escucha profunda, empatía, disponibilidad para el servicio, la ayuda y la solidaridad para con otras personas y que contribuye al clima psicológico de bienestar, paz, concordia, reciprocidad y unidad en un grupo o reunión de dos o más personas

Comunicación de Calidad Prosocial (CCP):

En LIPA entendemos la CCP como un proceso de interacción entre personas que se relacionan, incluso en situación de conflicto y en que al menos una de ellas hace el ejercicio consciente y voluntario de estima por el otro en tanto interlocutor con la misma dignidad. La CCP es un discurso intencionado, con especial atención en los factores previos a la producción de éste, a los contenidos tratados, a la conducción del proceso mismo, a elementos meta comunicativos y a factores posteriores al acto comunicativo; no sólo con el objetivo del consenso, sino de visualizar y comprender desde la perspectiva del otro (Escotorin, 2009).

La novedad de este modelo no radica en la originalidad de los contenidos, algunos, por ejemplo, como la empatía, muy desarrollados en la bibliografía científica. El aporte es más bien la manera como se han sistematizado y agrupado las variables que inciden en el establecimiento de una comunicación satisfactoria en cinco categorías: los factores previos al inicio; los que se relacionan con el proceso mismo; los relativos a los contenidos tratados; los factores de metacomunicación y los posteriores al acto comunicativo.

Existen definiciones muy operativas de cada uno de los factores del modelo (Roche, 1994). También – para facilitar la comprensión vital de este modelo – se han presentado los factores a través de preguntas que favorecen el autodiagnóstico de personas no especialistas del ámbito de la psicología (Roche, 2011).

Centro de Confianza y “relaciones de Confianza”: Espacios relacionales en un ámbito determinado donde se prodigan acciones prosociales muy ajustadas hacia las necesidades de unos receptores que aprueban esas acciones y que, habitualmente, al no existir un interés externo o material por parte de los actores de estas acciones, van progresivamente generando relacionalidad positiva y finalmente confianza mutua.

Esa confianza, hecha de pensamientos (como la percepción de coherencia con sus palabras en el autor) sentimientos positivos (como el agradecimiento o deseos de corresponder, de adhesión en el receptor,) surge precisamente a partir de acciones importantes o frecuentes o continuadas en un autor y se consolida en forma de actitudes positivas recíprocas.

Se confía en quien se sabe, porque se ha constatado con hechos, que siempre ha estado dispuesto a ayudarnos, a salvarnos, a acompañarnos, a escucharnos sin esperar nada a cambio: el compañero de trabajo que cede su turno de vacaciones de navidad, el amigo que donó sangre a un familiar enfermo, la amiga que renuncia a una cena con su novio para acompañar en un momento difícil.

Esta percepción mutua sobre la relación de confianzainterpersonal podría ser un indicador o casi un criterio para evaluar la cohesión y quizás la unidad entre personas.

CENTRO SPRING: Centro de Confianza que se constituye en algunas Unidades Académicas (Facultades, Departamentos, etc.) que se transforman en referentes sociales para los diversos actores implicados en el Proyecto Spring: estudiantes, docentes y empleadores del sector correspondiente a la profesionalización que imparten esas unidades.

Es un espacio prosocial activo y participativo desde donde se articulan sistemas de colaboración en temas de interés común, siempre vinculados a los objetivos de Spring (el afrontamiento prosocial de la inequidad en el acceso de los licenciados al mundo laboral) entre unidad académica y actores implicados (vínculo de la universidad con el medio y stakeholders) a partir de una aplicación de todos los factores de la Comunicación de Calidad Prosocial (CCP).

Equipo PILT: Equipos de dos docentes (o participantes activos en Spring) que articulan las actividades del centro SPRING.

PILT (LIPA, 2011):“Prosocial Interactive Learning Teaching(Enseñanza-Aprendizaje Prosocial Interactiva”. Una metodología prosocial para diversos contextos que surge desde su aplicación experimentada en la formación LIPA y específicamente para la formación en prosocialidad en cursos de especialización, másters, (Coaching Prosocial) y en seminarios y talleres para la prosocialización de grupos y organizaciones.

Es una manera de implementar las sesiones entre, como mínimo, dos docentes que se relacionan con calidad prosocial entre sí, con los alumnos y con los contenidos. Se trata de construir la experiencia comunicativa que es la sesión, a través de “discursos” intercalados entre los docentes y entre éstos y los alumnos, en armonía, con pausas, interrupciones aceptadas por ambos, y escucha atenta. Se asume como un método de enseñanza horizontal entre los especialistas en su campo y los estudiantes expertos en su contexto. Este principio va muy alineado por ejemplo con IAP, metodología de Investigación Acción Participativa o PAR en inglés (Participatory Action Research), que elimina los roles de investigador y sujeto y que concibe el proceso de investigación como un encuentro entre expertos: el investigador, como experto en ciertos contenidos o metodologías y los participantes (la llamada muestra en los métodos tradicionales de investigación), expertos en su contexto y en la praxis.

El objetivo es crear un clima de “presencia positiva y unidad” entre los docentes y entre éstos y la clase. PILT exige a los líderes no sólo de ponerse de acuerdo antes de una intervención, sino también evaluar después de la intervención y comunicar y metacomunicar del proceso realizado aplicando la CCP.

En ocasiones específicas o para temas determinados, PILT puede fortalecer el trabajo en equipo de una organización, puede ayudar a encontrar vías nuevas e innovadoras para resolver conflictos

Coaching Prosocial:El coaching prosocial, en el modelo de LIPA, supone el compromiso y acuerdo entre especialista y cliente para un trabajo diádico y, a veces grupal, de preparación, tutorización y entrenamiento personalizado del cliente en los cambios especialmente conductuales a implementar por él mismo. El carácter prosocial de esta técnica garantiza la coherencia entre la asunción de valores prosociales, la incidencia de los mismos en los cambios positivos necesarios en las actitudes -todo ello trabajado en el counseling- y el correspondiente incremento de las conductas prosociales ya sea en ámbitos simples como complejos.

El counseling prosocial: Es una especialidad psicológica de la prosocialidad cuyo setting y las técnicas de ayuda están muy centradas en la horizontalidad del proceso entre el especialista y el cliente o usuario. Estas técnicas de ayuda al cliente despiertan, activan y desarrollan sus propios recursos para afrontar una optimización de su vida personal, interpersonal, grupal y profesional, gracias a la escucha reflejante e intervención verbal del counselor que emplea la pregunta, la emergencia de hipótesis explicativas de los problemas del cliente, siempre contrastadas y aceptadas por el mismo cliente, para la identificación y aplicación de cambios actitudinales y conductuales para la resolución de tales problemas.

El modelo prosocial es el filtro valórico y la metodología desde los cuales emanan todas las intervenciones del counselor.


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